De marcas, organizaciones y apellidos
Por: Efraín Mendicuti
Twitter: @efrainmendicuti
Era otoño de 2004, los últimos dos años y medio, mi vida habían sido un conjunto de grandes emociones, crecimiento y aprendizajes en el manejo estratégico y construcción de una marca y su relacionamiento con varios mercados. Pero no imaginaba yo que la más grande lección de todas estaba aún por venir.
Todos las mañanas llegaba a la oficina silbando “I-ho, I-Ho” o “Chim Chimeni”. Para mi, representar a la marca de Walt Disney Parks & Resorts lo era (casi) todo.
Ni la complicada relación de trabajo que tenía con mi jefe directo en ese momento, podría opacar el orgullo que sentía por ser el responsable de marketing y publicidad de una marca que, literalmente, portaba hasta en la corbata… y el reloj… y la camisa y sí hasta en los boxers también.
Trabajar para una marca tan seductora no es fácil y resulta más que sencillo enamorarse del mundo de la marca que nosotros mismos somos responsables de impulsar. ¿Y que marca de importante relevancia en su categoría no seduce a sus empleados?
No importa si trabajas en electrodomésticos, en el ramo automotriz, en tiendas departamentales, destinos turísticos, empresas de tecnología, medios de comunicación, etc. o si eres un médico, un abogado, un mercadólogo o un publicista; es más que común encontrar a los integrantes de estas organizaciones portando con la frente en alto y el pecho de fuera la marca para la que trabajan. Y eso, está muy bien.
Sentir pasión por la organización para la que laboras, estar profundamente orgulloso del trabajo que ahí haces y contagiar ese amor por su marca, es una maravillosa señal de lo bien que tanto tú como la organización están haciendo su trabajo.El problema está cuando, como yo equivocadamente en el 2004, al igual que otros muchos profesionales, pasamos de portar la marca para la que trabajamos con orgullo y pasión, a permitirle a esta convertirse en nuestro tercer apellido.
Cuando permites que, en lugar de que la gente te conozca por t nombre, por tu trabajo, por el valor que les has generado, solo te reconozcan por la empresa para la que trabajas.
Cuando tus socios de negocio, proveedores y clientes solo ven en tí un vehículo para lograr su negocio. Cuando comienzas a escudarte atrás de la marca para la que trabajas y empiezas a utilizar frases como: “¿Pero quién no va a querer trabajar con (pon tu marca aquí)?” ó “Si quieres trabajar con (pon tu marca aquí) así tiene que ser porque somos (pon tu marca aquí)”, etc.
Y cuando la gente deja de trabajar contigo por tu capacidad profesional y tu calidad personal y solo quiere beneficiarse del apellido putativo que ciegamente aceptaste llevar, has perdido la más importante herramienta para tu desarrollo profesional: tú marca personal.
Por fortuna este es un problema que con trabajo, enfoque y sobre todo humildad, se puede revertir, pero sobre todo prevenir.
Sí debes sentir un profundo orgullo por el trabajo que haces y por la organización con la que colaboras.
Sí debes defender e impulsar los principios, valores y conceptos que ahí promueven.
Sí debes “ponerte la camiseta” o las orejas, o el coche, etc y hace un excelente trabajo para esta.
Pero sobre todo debes de aportarle a dicha organización tu propia marca e imprimir en esta, con tu trabajo, pasión, experiencia y entrega, tú huella personal.
Para que la próxima vez que alguien allá afuera se acuerde de ti, no solo recuerde que eres (pon tu nombre aquí) de (pon tu marca aquí) y antes de la empresa para la que trabajas, recuerden el trabajo que eres capaz de hacer y valor que puedes generar.


Esta investigación tiene por objetivo dar a conocer los hábitos de escucha, almacenamiento y descarga de música del consumidor mexicano.
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Genial, tengo la suerte ee sentir lo que expresas.