Popularidad, acción, resultados y tu marca personal
Por: Efraín Mendicuti
Twitter: @efrainmendicuti
“Cuando Cícero hablaba los Romanos decían: “que buen orador”. Cuando Demóstenes hablaba, los Griegos marchaban”, dice Frances Cole Jones en su libro How to wow.
Y no puedo evitar pensar entonces, en todas las personas que hoy, gracias a los medios sociales y a la enorme accesibilidad a la información, tratan de mezclar un poco de creatividad, con una pizca de talento para hablar en público, un puñado de conocimiento que obtuvieron de un par de blogs y tres dedos de sentido común, para crear una nueva imagen, una versión alterna con la que buscan posicionarse como autoridad en cualquier tema, pretendiendo desesperadamente lograr un solo objetivo: ser reconocidos por unos cuantos como “alguien que sabe” aunque sea tan sólo durante cinco minutos de fama.
No buscan generar nuevas oportunidades de negocio y, mucho menos, poner su experiencia, conocimiento y trabajo al servicio de los demás. Sólo buscan popularidad.
No resulta difícil identificar a estos personajes en la red, en algún evento o incluso dentro de la misma organización para la que trabajan. Son quienes siempre están tratando de “hacer lo popular”, de agradarle a todos y de no crear polémica alguna en el lugar.
Ell@s lo que quieren es agradar, caer bien y, sobre todo, popularidad.
Si hablan frente a distintos grupos, adaptan sus mensajes de acuerdo a los intereses de cada uno para así decirles, no lo que necesitan conocer o entender, mucho menos lo que les retará a empujar por llegar al siguiente nivel, sino aquello que quieren escuchar.
Si participan en alguna organización, difícilmente hacen propuestas o toman acción para hacer cosas productivas para la misma porque temen generar algo de polémica o retar al estatus quo que reina ahí.
Si participan en medios sociales, sus publicaciones suelen ser, casi siempre, agradables y con frecuencia hasta chistosas, aunque superficiales en realidad.
Si lideran equipos de trabajo, tienden a ejercer un liderazgo paternalista que, en lugar de ser exigente y capaz, acepta la mediocridad como entregable del día con tal promover un ambiente sin conflicto.
Y más frecuente que no, son quienes hablan mucho pero hacen y logran poco.
Me recuerdan al estereotipo del “amigo lindo” en la universidad. ¿Lo recuerdan? El “amigo” que siempre estaba con todas las chavas con quienes querías salir, pero que jamás tomó acción y cuando le preguntabas a ellas sobre él respondían: “¿él? Solo es un amigo”. Y que a pesar de haber sido el “amigo lindo” de todas, fue también “el novio de nadie”, porque siempre quiso agradar y nunca tomó acción.
Y aunque no pretendo entonces decir que todos debemos dejar de ser amables y de tratar con respeto a los demás en pro de lograr resultados.
Pero tengo que preguntar: ¿Seguirás ejerciendo tu marca personal como la de tan solo el amigo lindo que busca agradar o te convertirás en quien además de agradar entrega resultados claros porque más que buscar popularidad buscó hacer lo correcto y actuó, dejando un legado porque logró llevar a otros a la acción?


Esta investigación tiene por objetivo dar a conocer los hábitos de escucha, almacenamiento y descarga de música del consumidor mexicano.
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