¿Hay alguien ahí? Conectando con nuestra marca personal
Por: Efraín Mendicuti
Twitter: @efrainmendicuti
¿Hay alguien ahí? Es lo que las personas que están interesadas en conocer más sobre nosotros preguntan cuando buscan información sobre quiénes somos a través de internet.
Número que no es bajo, pues son ya más del 85% de los profesionales de reclutamiento en el mundo quienes buscan información de nosotros en la red. O incluso más si tomamos en cuenta que no sólo son posibles empleadores quienes quieren saber más de nosotros, sino también clientes actuales y potenciales, proveedores, amigos y hasta familiares también.
Y entonces tenemos que preguntarnos:
¿Me encuentran cuando buscan información de mi?
¿Qué están encontrando? ¿Tengo control sobre la información que fluye sobre mi marca personal hacia los demás? ¿Quiénes me están buscando, cuándo y en qué contexto?
¿Lo que encuentran de mi, refleja con autenticidad quien soy en realidad?
Para responder cada una de estas preguntas hay, por lo menos una acción o herramienta que nos pueden ayudar a hacerlo.
Una simple búsqueda de nuestro nombre en Google, YoutTube, Yahoo!, Bing, etc. puede mostrarnos que tan fácilmente somos encontrados en la red.
¿Aparece tu nombre en los primeros resultados? De acuerdo a algunos motores de búsqueda, 90% de los usuarios de estos no pasamos de la primera página de resultados y el 71% esperamos ver las marcas que consideramos importantes en estas primeras páginas.
Con una marca personal, no debería ser diferente.
Si en efecto aparece información tuya en los primeros resultados cuando otros te buscan, lo siguiente que deberías revisar es qué información están obteniendo sobre ti y qué tanto control tienes tú mismo sobre esta. ¿La información que obtienen es la que tu administras a través de tus perfiles en redes sociales o la que otros generan de ti cuando te “taggean”, y si este es el caso, en qué contexto te relacionan? ¿Que tan personal, exclusiva o delicada es la información a la que están accediendo sobre tu vida personal?
Una forma muy bien administrada e intencional de compartir tu marca personal es escribiendo un blog, produciendo un podcast o tus propios video pues son una muy buena manera de generar contenido propio, a través del cual compartes con otros tu experiencia y conocimiento, a la vez que dejas ver tu disposición a compartir y generar valor para otras personas.
Además de que, a través de distintas herramientas de reporteo y medición que, casi siempre, incluyen las plataformas de blogging como wordpress o blogger, de podcasting como shoutcast o de video sharing como YouTube o UStream, puedes saber cuántas personas y de qué sitios te están leyendo, viendo o escuchando.
Otra excelente manera de compartir contenido es a través de nuestra activa participación en redes sociales, las cuales podemos aprovechar para incrementar el alcance de los contenidos de nuestros blogs, podcasts, videos, presentaciones, etc. Además de compartir y redistribuir el contenido que amigos y contactos están generando y que consideramos también de alto valor.
Sin embargo, participar en estas plataformas pueden tener no dos, sino varios filos, pues así como podemos dejar ver nuestro lado profesional, también podemos dejar ver nuestro lado personal y humano, y es aquí donde tenemos que ser cuidadosos al decidir qué queremos mostrar en estos canales.
Por un lado tenemos que decidir qué tanta información personal queremos compartir y a través de qué red o canales. ¿Queremos que conozcan nuestro lado profesional o queremos darles acceso a nuestra vida personal? y ¿A quiénes queremos darle acceso a información tan delicada?
Por el otro tenemos que definir qué tanto queremos utilizar estas plataformas para compartir rápidamente nuestro pensar, pues muchos pueden caer en el error de confundir el compartir una opinión con convertir estos medios en un trampolín de quejas y críticas, a veces exageradas y otras justificadas, pero que al final de cuentas no a todos les interesan.
Y aceptémoslo, a nadie les gusta pasar mucho tiempo con quien se pelea, queja y enoja con todos y con todo, todo el tiempo.
Y, por supuesto, también tenemos que asegurarnos de no confundir estas herramientas con una maletín mágico para recrear una falsa y alterna realidad en línea. Pues, como lo hemos discutido en otros posts: “Nadie es tan feo como su foro del IFE, ni tan guapo como su avatar en Twitter”. Actuar con congruencia es como el “Reason To Believe” (RTB) que comprueba el “Key Brand Benefit” (KBB) de nuestra marca personal.
Finalmente, saber qué están viendo otros sobre nuestra participación en estas plataformas no resulta tan fácil, pero el uso de herramientas (muchas gratuitas) como Google Alerts, TweetDeck o BrandYourself o pagadas como la versión de “Job Seeker” de Linkedin, pueden ayudarnos a saber quiénes están buscando o compartiendo información sobre nosotros y en qué contexto lo están haciendo.
Y herramientas como Tweetreach, acortadores de URLs como Bit.ly o Google URL shrotner y Klout, Tweet grader o Tweet Reports, pueden ayudarnos también a darnos una idea de a cuánta gente estamos alcanzando, quiénes son y de qué manera estamos conectando con ellos.
Administrar nuestra marca personal pudiera parecer un trabajo casi de tiempo completo, pero el esfuerzo y tiempo justo dedicado a esta tarea pueden traducirse en grandes oportunidades de colaboración, desarrollo y creación.
Keep Sharing, keep learning & stay happy!




Esta investigación tiene por objetivo dar a conocer los hábitos de escucha, almacenamiento y descarga de música del consumidor mexicano.
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